Hola, mi nombre es Lizbeth y vengo a contar una reflexión que he hecho a lo largo de estas 200 horas en la formación de yoga que he estado tomando.
Llegué a esta conclusión por aprendizaje personal: muchas veces creemos que estamos bien en donde nos encontramos, pero siempre anhelamos un cambio, crecer, algo diferente en la vida y no hacemos nada, solo nos han enseñado a pedirlo y esperar que por algo mágico o místico nos llegue. Pero muchas veces ese crecimiento viene de hacer las cosas diferentes y nos estancamos haciendo lo mismo porque es más sencillo y ese bucle se vuelve un círculo vicioso; lo difícil es darte cuenta que estás ahí. Luego de eso viene el miedo: ya identificamos qué es lo que queremos cambiar o qué podemos hacer, pero nos resistimos, tal vez porque es algo desconocido y preferimos tener la seguridad de lo que ya hemos hecho, lo que ya conocemos, aunque no sea lo más beneficioso o alineado con las metas que queremos lograr.
Esto, además del contexto social de cada persona, también se relaciona con el sistema nervioso, los caminos neuronales y la plasticidad neuronal.
Existen dos tipos de plasticidad en el sistema nervioso: funcional y estructural.
(Para esto nos vamos a enfocar en el estructural; este es el que nos permite ser más flexibles, reforzar patrones o conductas que tenemos, formar nuevos caminos neuronales y/o eliminarlos.)
Estos caminos son los que nos van a permitir formar hábitos y crear recuerdos cada vez con más facilidad; mientras más repitamos conductas, más profundos serán esos caminos.
Cuando un grupo de neuronas se activan al mismo tiempo mandan información, sí esto se vuelve un patrón con frecuencia, es cuando los caminos se empiezan a volver más solidos y más profundos.
También cuando dejamos de repetir un mismo hábito y lo redireccionamos hacia otro lado, podemos ir eliminando diferentes patrones de conducta que tenemos arraigados desde hace muchos años.
El sistema nervioso responde a factores externos y la plasticidad del cerebro es la respuesta a estos factores. Me gusta verlo como la masa de un pan: es suave y moldeable; con fuerza o estímulos que ejercemos sobre ella va adaptando y cambiando su forma. Cuando dejamos de manipularla, vuelve a su forma original y se van eliminando las marcas que hicimos en ella.
Y esa es la esencia de lo que mi formación me ha hecho conocer y ver. Entré a la certificación con una resistencia muy fuerte al cambio y sin ganas de crecer sin saberlo, yo sentía que por protegerme estaba bien donde estaba, pero al ver a mis compañeros me desarrolló una curiosidad de decir "¿y si yo también pudiera lograr eso?" entonces empecé a atreverme a hacer cosas (hablando de la práctica de yoga) que nunca pensé lograr y/o desarrollar y ahí fue cuando me dí cuenta de este tema al que estoy llegando, al trazar nuevos caminos neuronales y atravesando la incomodidad de una nueva manera, siento que he crecido personalmente dentro de mi práctica de yoga y como persona.
Me costó mucha frustración, decepciones y comparaciones para llegar al punto al que creo que estoy llegando. De manera inconsciente estaba en un mindset de "así soy yo", entonces el cambio no es algo que busque o sea necesario porque yo soy así.
En este periodo de tiempo lo que más he trabajado en mi práctica de yoga y en lo personal ha sido ser flexible en general tanto física como mentalmente, creo que de eso se trata, intentar cosas nuevas y si no funcionan puedes volver a lo que hacías, pero el estancamiento empieza cuando dejamos de intentar cosas nuevas, al hacer cosas distintas tu gama de desiciones y opciones se vuelve muchísimo más amplio y ahí es cuando volver a lo que hacías se vuelve más libre ya que viene desde un punto más consciente porque se vuelve una elección y no la única opción, porque ya intentaste varios caminos y tu decides cuál es mejor para ti.
Nuestro sistema nervioso tiene un proceso químico que afecta la manera en que pensamos, aprendemos, etc. Este proceso va creando los caminos neuronales de los que hablamos anteriormente, por eso, cuando intentamos algo por primera vez, nos resulta muy complicado o retador y, después de hacerlo en repetidas ocasiones, se convierte en algo natural. El camino neuronal ya está establecido.
Conforme crecemos, nuestro cerebro tiene que esforzarse más para crear nuevos caminos, lo que vuelve complejo hacer nuevas actividades y cambiar patrones de conducta que traemos desde hace muchos años.
Nuestro sistema nervioso siempre nos está protegiendo y muchas veces está en un estado de alerta por diferentes factores: estrés crónico, ansiedad o problemas del sueño.
El sistema simpático produce varias respuestas en nuestro cuerpo, libera muchos químicos como la adrenalina entre otros y esto hace que nos activemos y entremos en un estado de alerta a esta respuesta del cuerpo se le conoce como respuesta de "lucha o huida".
Es un factor muy presente cuando hacemos algo nuevo o retador, nos sudan las manos, se nos revuelve el estomago, se nos pone la piel de gallina, te dan escalofríos entre otras cosas.
Muchas veces por la comodidad de no pasar por estas situaciones o esas incomodidades, no hacemos algo distinto. Como el buen dicho mexicano dice: "más vale malo conocido que bueno por conocer". Es preferible quedarte con una situación que ya conoces (aunque no sea buena) que arriesgarte a cambiarla por algo desconocido que podría resultar peor, con una mentalidad de mejor no me arriesgo.
Pero cuando das ese paso y te das cuenta de todas las posibilidades que existen después de cruzar esa línea que tanto miedo nos causa, es donde se encuentra el crecimiento y el cambio. También tenemos que aprender a cruzar esa línea con paciencia y con amabilidad hacia nosotros, queremos apresurar las cosas pero todo tiene un proceso y los cambios toman tiempo y es lo que a menudo olvidamos, es preferible disfrutar el proceso y olvidarnos del resultado, así no creamos espectativas o no tenemos un tiempo contado de en cuanto tendría que lograr mi objetivo, la meta tarde o temprano llegará, solo enfocaté y disfruta el proceso.
La práctica de yoga es incómoda; todas las posturas, o lo que conlleva llegar a una postura, es incómodo y poco a poco, mientras vamos atravesando esa incomodidad, hace que las posturas se empiecen a volver un poco más sencillas. Solo no hay que olvidarnos de respirar y si te caes, vuelves a construir desde cero, desde la base. Y aparte de aprender esto en la práctica, siento que ha sido muy fructífero en mi vida personal.
Mi miedo empezó porque me lastimaba por todo en cualquier disciplina que hiciera (spinning, yoga, pilates, natación, etc.) lo que cambió: empecé a hacer las cosas con más conciencia y con más paciencia a mi persona, esa ha sido la clave hasta ahorita para que este proceso sea sostenible, agradezco y honro el tiempo que me toma lograr las cosas e intento ir un poco más allá de mis miedos, de mi comodidad.
Siento que todos los factores que me han traído hasta aquí han sido importantes para lograr esto: un buen círculo de apoyo, mis compañeros y maestros me inspiran a ir más allá y han sido un gran ejemplo, todos tenemos contextos e historias distintas y el hecho de ver a otras personas, hace que vea todos los posibles caminos que hay.
Salir y dar el salto de fé a conocer nuevas maneras de hacer las cosas, por más sencillas que parezcan, hace toda la diferencia; ser más flexible y no cerrarnos a las posibilidades, siempre recordando que nosotros somos nuestro propio lugar seguro y siempre podemos volver a nosotros.
Ser pacientes y amables con nosotros mismos, no podemos compararnos con los demás porque cada quien tiene cosas e historias distintas, entonces enfocarte y ser amorosos con nosotros siento que es la cereza del pastel.
Agradezco haber dado el salto y haber tomado esta certificación de yoga porque la tomé sin esperar nada a cambio y creo que fue un gran regalo a mí misma.
2https://kidshealth.org/es/teens/brain-nervous-system.html
3https://www.kenhub.com/es/library/anatomia-es/sistema-nervioso-autonomo-sna